viernes, 13 de marzo de 2015

Hijos de padres amorosos logran las mejores metas en su vida

Desde lo particular, se puede decir que en el amor a un hijo influyen la cultura, el momento en que llegan al mundo, el sexo del bebé, la experiencia que hemos tenido como hijos, y la relación también varía entre padre y madre. Desde lo general, hay coincidencia en que es el único amor que dura para siempre y el que se encuentra disponible y atento en todos los momentos de la vida.

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De acuerdo con Milton  Eduardo Bermúdez Jaimes, director del laboratorio de psicología de la Universidad Javeriana, la experiencia del amor hacia los hijos es quizá una de las emociones más grandes que un hombre y una mujer pueden experimentar, pero es, ante todo, una emoción que tiene su origen tanto dentro de la socialización como en un contexto cultural particular. 
“Contrario a lo que se creía hace algunos años, el amor, junto con otras emociones complejas, no son necesariamente fenómenos biológicos o de programación genética, por lo cual no todos los humanos tienen el impulso de demostrar amor a sus hijos. Estudios transculturales muestran que los sentimientos no son iguales, por eso no es equivocado pensar que si uno cambia de cultura, también cambiarían las formas de manifestar ese amor hacia los hijos”, asegura el experto.
Articulo tomado de ABC del Bebe

Manual para padres primerizos

Este artículo está escrito para quienes les gustaría ser padres (o madres) alguna vez en la vida. Para aquellas parejas que han tomado la decisión de tener un hijo. Para aquellas que están en pleno embarazo y en apenas unos meses verán nacer a su primer retoño. Y, por qué no, también para los padres y las madres que quieran recordar cómo les cambió la vida traer un bebé a este mundo. Para todos ellos, a continuación se describe la letra pequeña de la maternidad y la paternidad. Es decir, los puntos más delicados que cualquier pareja deberá afrontar al recibir a su primer vástago
Echo photo

Nada más comunicar a nuestro entorno social y familiar que vamos a tener un hijo, empezamos a acumular recomendaciones –muchas de ellas, totalmente contradictorias– acerca de cómo deberíamos vivir este momento tan decisivo. Pero dado que cada bebé es único y cada pareja es diferente, digan lo que nos digan no quedará más remedio que aprender de la propia experiencia. Una cosa es lo que creemos que es la paternidad y otra, infinitamente distinta, lo que realmente implica ser padres. Es imposible saber de antemano lo mucho que la llegada de nuestro primer hijo va a cambiarnos la vida. Así que solo queda relajarse y esperar.
Articulo tomado de El pais